lunes, 21 de julio de 2014

Pío de Pietrelcina

Francesco era un niño pensativo y dócil. A cinco años de edad, dijo que ya se le había prometido fidelidad a San Franciso de Asís; a nueve años su Madre decubrió que había sido intentando dormir sobre el suelo duro y frio, con una piedra por almohada. Cuando era niño, se había puesto un acto reflejo por Francesco, en la presencia de niñas, controlar los ojos recatadamente, mantener la cabeza poco inclinada, portarse muy reservado, y evitar darles demasiadas confianzas a ellas. Cada noche la familia de Padre Pio rezaba el rosario juntos. El Rosario tenía un lugar especial en su casa. Se podría sacrificar otras cosas en su casa, pero no el Rosario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario