1887 - 25 de mayo: Nace en Pietrelcina, Benevento, al sur de Italia
1896-1902: Realiza los estudios elementales y primarios en su localidad natal
1903: Ingresa al Noviciado en la Orden Franciscana, en los Capuchinos de Morcone.
1907: Profesión de votos solemnes
1904-1909: Realiza estudios eclesiásticos
1909-1916: Con breves períodos en distintos conventos, permanece en Pietrelcina debido a su delicado estado de salud. Se dan los primeros fenómenos místicos. Los superiores dudan entre expulsarlo de la Orden o concederle permiso de exclautración. Conceden el permiso en 1915.
1915-1918: llamado a las filas, destinado en la 10º campaña de Sanidad en Nápoles. Período de permanencia en cuarteles interrupida por inspecciones médicas y convalecencia.
1916: de febrero a julio en el convento de Santa Ana de Foggia y a partir de julio en Santa María de las Gracias en San Giovanni Rotondo, en el monte Gargano, diócesis de Manfredonia.
5-7 de agosto de 1918: Transverberación del corazón.
20 de septiembre de 1918: Estigmatización: comienza a acudir una multitud de personas a sus eucaristías y confesiones.
1919-1920: Informes médicos reconocen carácter sobrenatural de las heridas. Posterior visita del Dr Gemelli e informe desfavorable a la prensa y al Santo Oficio. Oposición de canónigos y arzobipado de diócesis de Manfredonia, Mons. Gagliardi
1923-1931: Medidas restrictivas del ministerio del Padre Pío, por el Santo Oficio: se le permite celebración privada de misa, no pública, se le prohibe confesar, se le prohíbe enviar y recibir correspondencia, es trasladado a otro convento
1931-1933: Encarcelación en el convento del Padre Pío
1933: Visita de Mons. Passetto por encargo de Papa Pío XI. Nuevo obispo de Manfredonia, Mons. Cesarano. Se levantan todas las medidas y restricciones y se le otorga libertad para el Ministerio.
1935: Bodas de plata sacerdotales. Bendición papal Pío XI. se multiplican las personas que acuden a S. Giovanni Rotondo, los fenómenos místicos, las conversiones y los milagros
1942: Comienzan los grupos de oración. Apoyo de S.S Pío XI al Padre Pío
1958: Quiebra de la Banca Giuffré y problemas económicos de la provincia capichina. Los superiores piden fondos de las obras del Padre Pío para saldar las deudas de la Orden. El Padre Pío y el administrador sólo conceden una cantidad limitada. Nuevas investigaciones, grabación secreta de conversaciones y confesiones.
1960: Mons, Ottaviani y Mons. Crovini, del Santo Oficio, visitan al Padre Pío y sus obras, otorgan informe favorable. Mons. Capovilla y Mons. Maccari de la secretaría de S.S. Juan XXIII repiten la visita y dan informe desfavorable. Bodas de oro sin bendición papal.
1960-1964: Nuevas limitaciones a su Ministerio. Sus partidarios lo defienden. Antes de morir Juan XXIII destituye a los superiores que lo venian persiguiendo.
1964-1967: Pablo VI le reestablece la libertad de culto y minsiterio. Deterioro progresivo del estado de salud.
1968. El 20 de septiembre se cumplen 50 años de la estigmatización.
1968: el 23 de septiembre muere Padre Pío
1983. Comienza la Causa para su beatificación y Canonización
1998: Se aprueba la autenticidad del milagro de la Sra. Consiglia de Martino
1999: el 2 de mayo Juan Pablo II en la Plaza San Pedro, beatifica al Padre Pío
17 de junio de 2002: Padre Pío es canonizado
viernes, 22 de noviembre de 2013
Hermanos Capuchinos Menores
Hermanos Capuchinos Menores.
"Al responder a nuestra vocación franciscano-capuchina, nos
convertimos ante la sociedad en testimonio vivo de la vida tanto presente como eterna de Cristo, seguimos al mismo Cristo pobre y humilde
y proclamamos por doquier su mensaje a los hombres, sobre todo
a los pobres." (Constituciones Capuchinas de 1990: 14, 4)
Hace casi 800 años el joven Francisco estaba orando delante de un crucifijo en la Iglesia de San Damián. Le pedía a Dios orientación en su vida para que pudiera responder a su amor por El. Del crucifijo, Francisco de Asís oyó una voz que le decía: "Francisco, repara mi Iglesia que se está cayendo." Francisco respondió a esa llamada viviendo el Evangelio a la letra e imitando al Cristo pobre. Otros jóvenes vieron que Francisco era un hombre de Dios, y también quisieron seguir al Señor de la misma manera. Se juntaron con Francisco y así comenzó la Orden de Hermanos Menores.
Los Franciscanos Capuchinos son hermanos, sacerdotes o no, que han decidido seguir al "Cristo pobre" como lo siguió su fundador y padre San Francisco de Asís. Inspirados por la Buena Nueva (el Evangelio), los hermanos se esfuerzan principalmente por encontrar a Jesucristo de una manera personal e íntima en una vida de oración, y buscan cómo compartir ese amor de Cristo con todos los hombres.
San Francisco estableció una regla de vida para sí mismo y para sus hermanos. Con el tiempo, un grupo de los hermanos quiso seguir esa regla más estrictamente, programando la vida con oración y trabajo y profesando una pobreza rigurosa. Estos fueron los principios de la reforma que se inició en el año 1528, dando origen a los Capuchinos como una rama de la Orden Franciscana. El nombre "Capuchino" se lo dieron los niños italianos, que comenzaron a llamarlos "cappuccini" por la capucha que tenían en el hábito.
Formación Religiosa
Los Franciscanos Capuchinos generalmente empiezan su formación como hermanos con un programa especial que se llama el POSTULANTADO. Durante el curso del postulantado se le da al candidato la oportunidad de conocer prácticamente la forma de vida de los hermanos.
Acabando el postulantado, si el candidato quiere probar nuestra vida con más profundidad, pasa a experimentar intensamente el programa del NOVICIADO. Durante este año especial, el novicio vive la vida de los hermanos, y al mismo tiempo aprende más de la historia franciscana, de la vida espiritual y de las costumbres de nuestra vida y nuestros ministerios.
Después del noviciado, los hermanos hacen los votos temporales por tres años y pasan un año de apostolado. Los candidatos para el sacerdocio siguen programas académicos y pastorales que los preparan para la ordenación sacerdotal.
Misión
Los hermanos Capuchinos difunden la Buena Nueva del Señor de varias maneras. Donde quiera que haya necesidad, ellos tratan de responder. Como parte de la tradición y herencia franciscana, nuestros ministerios son muy variados, respondiendo a las necesidades de parroquias o escuelas, a las necesidades de nuestros propios conventos, al servicio en hospitales y casas de retiros, y extendiendo el radio de acción sirviendo en otros continentes como misioneros. Dado que el desafío de la justicia y de la paz toca el corazón mismo del Evangelio, este compromiso ha llegado a ser también una de las preocupaciones de la fraternidad capuchina. Al igual que para Francisco, el Cristo pobre y su Iglesia ocupan un lugar especial para el capuchino. Por medio de nuestra vida y ejemplo esperamos demostrar a todos que Jesucristo vive y actúa en el mundo de hoy.
Los Capuchinos Hoy
Actualmente hay más de 11.100 Franciscanos Capuchinos en el mundo entero y de estos unos 1.000 en América del Norte, viviendo el Evangelio según la enseñanza de Jesucristo y la experiencia de San Francisco de Asís. Vestidos de hábito de color castaño, con una cuerda blanca y sandalias, nos esforzamos por ser imágines auténticas de Jesús, viviendo la regla de vida que nos dejó San Francisco.
Si tú tienes interés por la vida religiosa o te sientes llamado por Cristo a vivir la vida religiosa como uno de estos hermanos, te invitamos a conocer la vida Franciscana Capuchina. Por medio de la convivencia en comunidades adecuadas y haciendo los votos de pobreza, castidad y obediencia, los hermanos capuchinos logran responder a la llamada de Jesucristo como testigos auténticos suyos en medio del mundo, que tiene hoy tanta necesidad del mensaje del Evangelio.
"Al responder a nuestra vocación franciscano-capuchina, nos
convertimos ante la sociedad en testimonio vivo de la vida tanto presente como eterna de Cristo, seguimos al mismo Cristo pobre y humilde
y proclamamos por doquier su mensaje a los hombres, sobre todo
a los pobres." (Constituciones Capuchinas de 1990: 14, 4)
Hace casi 800 años el joven Francisco estaba orando delante de un crucifijo en la Iglesia de San Damián. Le pedía a Dios orientación en su vida para que pudiera responder a su amor por El. Del crucifijo, Francisco de Asís oyó una voz que le decía: "Francisco, repara mi Iglesia que se está cayendo." Francisco respondió a esa llamada viviendo el Evangelio a la letra e imitando al Cristo pobre. Otros jóvenes vieron que Francisco era un hombre de Dios, y también quisieron seguir al Señor de la misma manera. Se juntaron con Francisco y así comenzó la Orden de Hermanos Menores.
Los Franciscanos Capuchinos son hermanos, sacerdotes o no, que han decidido seguir al "Cristo pobre" como lo siguió su fundador y padre San Francisco de Asís. Inspirados por la Buena Nueva (el Evangelio), los hermanos se esfuerzan principalmente por encontrar a Jesucristo de una manera personal e íntima en una vida de oración, y buscan cómo compartir ese amor de Cristo con todos los hombres.
San Francisco estableció una regla de vida para sí mismo y para sus hermanos. Con el tiempo, un grupo de los hermanos quiso seguir esa regla más estrictamente, programando la vida con oración y trabajo y profesando una pobreza rigurosa. Estos fueron los principios de la reforma que se inició en el año 1528, dando origen a los Capuchinos como una rama de la Orden Franciscana. El nombre "Capuchino" se lo dieron los niños italianos, que comenzaron a llamarlos "cappuccini" por la capucha que tenían en el hábito.
Formación Religiosa
Los Franciscanos Capuchinos generalmente empiezan su formación como hermanos con un programa especial que se llama el POSTULANTADO. Durante el curso del postulantado se le da al candidato la oportunidad de conocer prácticamente la forma de vida de los hermanos.
Acabando el postulantado, si el candidato quiere probar nuestra vida con más profundidad, pasa a experimentar intensamente el programa del NOVICIADO. Durante este año especial, el novicio vive la vida de los hermanos, y al mismo tiempo aprende más de la historia franciscana, de la vida espiritual y de las costumbres de nuestra vida y nuestros ministerios.
Después del noviciado, los hermanos hacen los votos temporales por tres años y pasan un año de apostolado. Los candidatos para el sacerdocio siguen programas académicos y pastorales que los preparan para la ordenación sacerdotal.
Misión
Los hermanos Capuchinos difunden la Buena Nueva del Señor de varias maneras. Donde quiera que haya necesidad, ellos tratan de responder. Como parte de la tradición y herencia franciscana, nuestros ministerios son muy variados, respondiendo a las necesidades de parroquias o escuelas, a las necesidades de nuestros propios conventos, al servicio en hospitales y casas de retiros, y extendiendo el radio de acción sirviendo en otros continentes como misioneros. Dado que el desafío de la justicia y de la paz toca el corazón mismo del Evangelio, este compromiso ha llegado a ser también una de las preocupaciones de la fraternidad capuchina. Al igual que para Francisco, el Cristo pobre y su Iglesia ocupan un lugar especial para el capuchino. Por medio de nuestra vida y ejemplo esperamos demostrar a todos que Jesucristo vive y actúa en el mundo de hoy.
Los Capuchinos Hoy
Actualmente hay más de 11.100 Franciscanos Capuchinos en el mundo entero y de estos unos 1.000 en América del Norte, viviendo el Evangelio según la enseñanza de Jesucristo y la experiencia de San Francisco de Asís. Vestidos de hábito de color castaño, con una cuerda blanca y sandalias, nos esforzamos por ser imágines auténticas de Jesús, viviendo la regla de vida que nos dejó San Francisco.
Si tú tienes interés por la vida religiosa o te sientes llamado por Cristo a vivir la vida religiosa como uno de estos hermanos, te invitamos a conocer la vida Franciscana Capuchina. Por medio de la convivencia en comunidades adecuadas y haciendo los votos de pobreza, castidad y obediencia, los hermanos capuchinos logran responder a la llamada de Jesucristo como testigos auténticos suyos en medio del mundo, que tiene hoy tanta necesidad del mensaje del Evangelio.
Francesco Forgione. El Santo estigmatizado
Francesco Forgine, hijo de don Grazio María Forgione y de doña María Giuseppa Di Nuncio (mamma peppa) nace en Pietrelcina, un pueblecito del Benevento italiano el 25 de mayo de 1887, mas tarde conocido como Padre Pío, el capuchino estigmatizado. Estimas que convivieron con el durante 50 años en los pies, manos y costado de su pecho, las que aparecieron un 20 de septiembre de 1918, hasta el dia 22 de septiembre de 1968 última misa por Él celebrada ya que el 23 de septiembre Dios lo lleva junto a Él. Además de los estigmas contó con dones como "el don de las lágrimas", "buscador de almas" y "bilocación". En 1983 comienza el proceso de Beatificación y Canonización hasta que en 1998 se prueba la autenticidad del milagro de la Sra. Consiglia de Martino, motivo por el cual el 2 de mayo de 1999 es Beatificado en la Plaza San Pedro por Juan Pablo II, para el 17 de junio de 2002 es canonizado y desde conocido como "EL SANTO ESTIGMATIZADO"
Sean
"Siempre sean amorosamente humildes ante Dios y ante el hombre, porque Dios habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones." Padre Pío
Los Estigmas
Un día, el 2 de septiembre de 1915, doña Josefa llamó a su hijo: "¡Padre Pío! ¡Padre Pío!" Después de unos momentos, su hijo salió de la cabaña agitando las manos, como si se las hubiera quemado.
Su madre de carácter siempre alegre, se sonrió y le dijo: ¿Qué trae ahora que viene tocando la guitarra con las dos manos?
"No es nada", contestó el Padre Pío, "dolores insignificantes".
En realidad el Padre Pío acababa de recibir los estigmas invisibles. Ya antes había sentido dolores en los pies y en las manos.
En 1912 los dolores se extendieron al corazón. En una carta de aquel tiempo, así escribía: "El corazón, las manos y los pies, me parecen estar traspasados por una espada".
El 10 de octubre de 1915 comunicó a su director espiritual, Padre Agustín, haber recibido los estigmas invisibles, sintiendo, especialmente en algunos días "agudísimo dolor".
Un día en que estaba en el coro con los demás religiosos, después de que terminó el rezo de la Liturgia de las Horas, todos se retiraron, quedando solamente el Padre Pío recogido en su oración personal junto al padre Arcángel. Al toque de la campanilla para la comunidad, los dos se levantan. Las manos del Padre Pío están sangrando. El Padre Arcángel preocupado, le pregunta: "¿Se ha herido?".
Con paso incierto y con el rostro pálido se fue a presentar al Superior, quien al verlo quedó petrificado. Además de las manos y los pies, también el costado sangraba abundantemente. Lo raro también era que la sangre no coagulaba y, además, emanaba un agradable perfume.
El Superior enseguida pone al tanto al Padre Provincial. Como es de imaginar, la noticia no duró mucho tiempo oculta. El estupor y la alegría llenó los corazones de miles de personas, que iban a ver al "santo". Todo el mundo quería confesarse con el Padre Pío o participar en su Santa Misa.
El caso preocupó mucho al Superior Provincial quién se propuso estudiar bien su caso. Pidió fotografías y las envió, junto con un amplio reporte a la Santa Sede. Como respuesta, recibió la orden de intensificar el estudio médico y sustraer al Padre Pío de la curiosidad popular. Se le prohibió celebrar misa en público y confesar.Bendición del Padre Pío
El Padre Pío calla y obedece. Durante dos largos años vivió una vida perfecta de claustro y bajo las órdenes de los médicos, que no encontraban las causas naturales de sus heridas, no dejaban en paz al padre.
Un día un doctor le hizo esta pregunta:
-Padre, dígame ¿Por qué tiene lesiones exactamente allí y no en otra parte?
-Más bien debería ser usted el que me conteste, doctor: ¿por qué he de tenerlas en otras partes y no allí?
Al Padre Pío no le faltaban ni el sentido del humor ni las respuestas sagaces.
Mi experiencia. Dios me puso en mi camino al Padre Pío
El 27 de enero de 2013 llegue a Buenos Aires desde las Cataratas del Iguazú donde estuve de vacaciones. Me quedaba dos días en Buenos Aires antes de volver a Rosario.
Había buscado en internet una iglesia que tuviese la imagen de San Onofre, de quien soy devoto. Encontré, y por suerte, la iglesia Nuestra Señora de la Piedad, en el centro. Esta iglesia tiene ni bien se entra y a la derecha la imagen de aquel santo que yo buscaba. Ese mismo día entre en esta iglesia y de rodillas ante el Santo hice mi pedido y prometí entrar de rodillas a dar gracias en algún momento. Terminé mi oración y pedido a San Onofre y a San José y me retiré.
El día 23 de Septiembre vuelvo a Buenos Aires por mi trabajo. Yo recordaba que había hecho esa promesa. Cuando llegué ese lunes 23 me dije: tengo que ir a la iglesia, sabiendo que estaría por tres días allí.
Esa tarde del 23 a las 18 hs me desocupé. Y algo me hizo salir del hotel y dirigirme a la Iglesia de la Piedad, que sin saberlo el hotel se encontraba a dos cuadras.
Eran las 20 hs aproximadamente, había terminado la misa, entré y vi la iglesia casi a oscuras. Me arrodille en el atrio para dirigirme a donde se encuentra la imagen de San Onofre. Comencé a caminar de rodillas y rezando. El dolor era insoportable, varias veces tuve que parar y apoyar las manos en el suelo para poder seguir, no es tanto el trayecto que debía hacer, pero era casi imposible del dolor.
Unos pasos mas adelante, cuando ya había salido del paso del pasillo central que conduce al altar, por detrás mio pasa caminando alguien, no vi quien era, no vi su cara, pero si me di cuenta que era una señora. Cuando pasa por detrás mio dice: "hace la cola".
Miré hacia el altar y vi gente haciendo cola hacia el altar.
Seguí con mi camino, casi llegando al Santo pasa por detrás mio alguien vestido como con una túnica oscura y algo me dice y no le entiendo, me pareció que puso su mano en mi cabeza, pero no estoy seguro de eso. Yo rezaba y pedía llegar al Santo, no podía mas. el dolor en las rodillas era terrible.
Ya frente al Santo di gracias, lloré y me puse de pie. Me dispuse a hacer la cola.
Mientras tanto que hacía la cola, me llamó la atención mucha gente, hombres, vestidos con túnicas con capuchas color marrón que iban de un lado a otro. Ahi recordé que detrás mio había pasado alguien vestido de oscuro.
Llegando casi al Padre que estaba al frente y de espaldas al altar, vi a mi derecha un Santo, vestido de marrón, igual que la túnica que llevaban esos hombres que caminaban para todos lados. De repente agarran ese Santo y se lo llevan a otro lugar de la iglesia.
Ya frente al Padre, me impone sus manos en la cabeza, unos cuantos minutos.
Una señora que estaba al lado del Padre, me retira y me entrega un bolsita de nylon con una oración y un rosario adentro.
Salgo de la fila central y por un costado de la iglesia voy al último banco, abro la bolsita y era la oración al Padre Pío con la coronita al Sagrado Corazón de Jesús que él rezaba todas las mañanas.
Guarde todo, llegué al hotel y la recé. Debajo de la foto del Padre Pío se encuentra la fecha de su nacimiento y muerte. Ahí entendí que Dios hizo que yo entrase en esa Iglesia ese 23 de Septiembre, que el Padre me diese la bendición y que una señora me regalara esa bolsita. Ahí me di cuenta que se trataba del grupo de oración al Padre Pío, que se había hecho misa con la imagen del Padre Pío y que todos esos hombres que caminaban con túnicas marrones con capucha eran franciscanos. Ahí entendí el porque esa mujer que paso detrás mio cuando yo caminaba arrodillado me dijo "hace la cola" y que un capuchino haya pasado por detrás mio y haya dicho algo que no entendí, y quizá si me toco la cabeza.
Por algo al principio cuando busque una iglesia en Buenos Aires que tuviese la imagen de San Onofre, llegué a esa Iglesia. Es en esa iglesia donde todos los días 23 se venera y se hace misa al Padre Pío de Pietrelcina.
Que más que darle gracias a Dios por haber puesto al Padre Pío en mi camino. GRACIAS !!
Había buscado en internet una iglesia que tuviese la imagen de San Onofre, de quien soy devoto. Encontré, y por suerte, la iglesia Nuestra Señora de la Piedad, en el centro. Esta iglesia tiene ni bien se entra y a la derecha la imagen de aquel santo que yo buscaba. Ese mismo día entre en esta iglesia y de rodillas ante el Santo hice mi pedido y prometí entrar de rodillas a dar gracias en algún momento. Terminé mi oración y pedido a San Onofre y a San José y me retiré.
El día 23 de Septiembre vuelvo a Buenos Aires por mi trabajo. Yo recordaba que había hecho esa promesa. Cuando llegué ese lunes 23 me dije: tengo que ir a la iglesia, sabiendo que estaría por tres días allí.
Esa tarde del 23 a las 18 hs me desocupé. Y algo me hizo salir del hotel y dirigirme a la Iglesia de la Piedad, que sin saberlo el hotel se encontraba a dos cuadras.
Eran las 20 hs aproximadamente, había terminado la misa, entré y vi la iglesia casi a oscuras. Me arrodille en el atrio para dirigirme a donde se encuentra la imagen de San Onofre. Comencé a caminar de rodillas y rezando. El dolor era insoportable, varias veces tuve que parar y apoyar las manos en el suelo para poder seguir, no es tanto el trayecto que debía hacer, pero era casi imposible del dolor.
Unos pasos mas adelante, cuando ya había salido del paso del pasillo central que conduce al altar, por detrás mio pasa caminando alguien, no vi quien era, no vi su cara, pero si me di cuenta que era una señora. Cuando pasa por detrás mio dice: "hace la cola".
Miré hacia el altar y vi gente haciendo cola hacia el altar.
Seguí con mi camino, casi llegando al Santo pasa por detrás mio alguien vestido como con una túnica oscura y algo me dice y no le entiendo, me pareció que puso su mano en mi cabeza, pero no estoy seguro de eso. Yo rezaba y pedía llegar al Santo, no podía mas. el dolor en las rodillas era terrible.
Ya frente al Santo di gracias, lloré y me puse de pie. Me dispuse a hacer la cola.
Mientras tanto que hacía la cola, me llamó la atención mucha gente, hombres, vestidos con túnicas con capuchas color marrón que iban de un lado a otro. Ahi recordé que detrás mio había pasado alguien vestido de oscuro.
Llegando casi al Padre que estaba al frente y de espaldas al altar, vi a mi derecha un Santo, vestido de marrón, igual que la túnica que llevaban esos hombres que caminaban para todos lados. De repente agarran ese Santo y se lo llevan a otro lugar de la iglesia.
Ya frente al Padre, me impone sus manos en la cabeza, unos cuantos minutos.
Una señora que estaba al lado del Padre, me retira y me entrega un bolsita de nylon con una oración y un rosario adentro.
Salgo de la fila central y por un costado de la iglesia voy al último banco, abro la bolsita y era la oración al Padre Pío con la coronita al Sagrado Corazón de Jesús que él rezaba todas las mañanas.
Guarde todo, llegué al hotel y la recé. Debajo de la foto del Padre Pío se encuentra la fecha de su nacimiento y muerte. Ahí entendí que Dios hizo que yo entrase en esa Iglesia ese 23 de Septiembre, que el Padre me diese la bendición y que una señora me regalara esa bolsita. Ahí me di cuenta que se trataba del grupo de oración al Padre Pío, que se había hecho misa con la imagen del Padre Pío y que todos esos hombres que caminaban con túnicas marrones con capucha eran franciscanos. Ahí entendí el porque esa mujer que paso detrás mio cuando yo caminaba arrodillado me dijo "hace la cola" y que un capuchino haya pasado por detrás mio y haya dicho algo que no entendí, y quizá si me toco la cabeza.
Por algo al principio cuando busque una iglesia en Buenos Aires que tuviese la imagen de San Onofre, llegué a esa Iglesia. Es en esa iglesia donde todos los días 23 se venera y se hace misa al Padre Pío de Pietrelcina.
Que más que darle gracias a Dios por haber puesto al Padre Pío en mi camino. GRACIAS !!
A los 40 años de su muerte
Tras cuarenta años de su muerte, el cuerpo del Padre Pío fue expuesto para su adoración en el santuario de Santa María de la Gracia ubicado en la provincia de San Giovanni Rotondo lugar donde el Santo habría pasado gran parte de su vida.
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