miércoles, 17 de diciembre de 2014

Petición

PETICIÓN DE GRACIAS
San Pío de Pietrelcina, te pedimos nos enseñes la humildad de corazón, para ser
considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió
revelar los misterios de su Reino.
Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás con la certeza de que Dios conoce lo
que necesitamos antes de que se lo pidamos.
Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres
y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.
Protégenos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que
experimentemos la alegría del sacramento del perdón.
Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.
Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde
esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Bilocación

LA BILOCACIÓN
Un don místico que Padre Pío recibió del Señor para poder comunicarse con sus fieles es el don de la ubicuidad o bilocación. El Padre podía estar presente en dos lugares contemporáneamente. Cuando Padre Pío quería hablar con alguien o quería avisarle para que no cometiera un pecado, se le aparecía en carne y hueso.
En ese momento Padre Pío quedaba silencioso en el lugar donde se encontraba, mientras su alma y su cuerpo alcanzaban a la persona con la que quería hablar. Muchas de las personas que fueron testigos en primera persona del fenómeno de bilocación, en realidad se dieron cuenta hasta después, cuando descubrieron que el Fraile con el que habían conversado, estaba en otro lugar, a veces distante miles de kilómetros al mismo tiempo. Pero todos podían afirmar que Padre Pío estaba frente a ellos físicamente. Algunas personas ni siquiera lo conocían y sólo después, mediante una foto o una imagen descubrieron de quien se trataba. "Para mí no hay distancias" ... decía.

sábado, 6 de septiembre de 2014

La Humildad - Padre Pío

LA HUMILDAD: La humildad es la virtud de asumir los defectos y errores propios. Una de las más difíciles de cultivar para todos los hombres y de la que han gozado, no sin esfuerzo, todos los santos. (Padre Pío)

martes, 5 de agosto de 2014

Reza, espera y no te preocupes (no es fácil... pero si lo logramos con su ayuda todo es posible... lo aseguro yo)



Consigna tajante de Pío XII 
El 2 de marzo de 1939, Monseñor Eugenio Pacelli es elegido 
Papa con el nombre de Pío XII. Luego la guerra se adueña 
de Europa. Entonces Pío XII muestra una actitud constante 
de firmeza, de valor y de oración. Él, en Roma, y el Padre 
Pío en San Giovanni Rotondo, ofrecen en esos años, tan
dolorosos para el mundo, una imagen constantemente
paralela y misteriosamente unísona. El Padre Pío revivirá,
allá en la distancia, todos los sufrimientos, ofrendas y
oraciones de S.S. Pío XII, principalmente por causa de los
desastres bélicos, y en el preciso momento de la invasión
alemana de la Ciudad Eterna, en 1943, nuestro capuchino,
sin conocer esa noticia, caerá enfermo con fiebre muy alta
que le obligará a guardar cama. Pío XII no conocía
personalmente al Padre Pío; sin embargo, fue un gran
defensor suyo siempre que pudo, ya cuando era
simplemente cardenal. No perdía ocasión para expresar lo
que sentía desde muy adentro, muy seguro en ello como si
hubiera recibido una revelación profunda. La primera
consigna que dio a toda la Curia Romana una vez fue
elegido, fue:
–Que se deje en paz al Padre Pío.
Y cuando alguien manifestaba deseos de visitar San
Giovanni Rotondo, le hacía el siguiente ruego:
–El Padre Pío es un gran santo. Por favor, pídale que rece
por mí para que Dios me dé fuerzas para llevar tan pesada
carga.

viernes, 1 de agosto de 2014

Oración por los enfermos

Santo padre Pío, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren. Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; alivia a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén.

Dijo Pío

Cuando os veáis despreciados, haced como el martín pescador que construye su nido en los mástiles de las naves; es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba

sábado, 26 de julio de 2014

CORONITA AL SAGRADO CORAZON DE JESUS

El Padre Pío la rezaba todos los días cuando se levantaba:

I.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “En verdad os digo, pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán!.
He ahí que, confiando en tu Palabra divina, yo llamo, yo busco, yo pido la gracia……
Padre Pío ruega al Señor en nombre de Jesucristo
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
II.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: ” En verdad os digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás!”
He ahí que basándome en la infalibilidad de tus santas palabras yo pido la gracia……
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
III.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “En verdad os digo, todo aquello que pediréis a mi Padre en mi Nombre, El os lo concederá”.
He ahí que al eterno Padre en tu Nombre yo pido la gracia…….
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús, el cual es imposible no sentir compasión por los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que pedimos en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.
San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Dios te salve, Reina y Madre…


martes, 22 de julio de 2014

Bienaventurado P. Pio,

testigo de fe y de amor. Admiramos tu vida como fraile Capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos "Un crucificado sin Cruz".
El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón.
Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros.
Queremos contar con tu ayuda. Ruega por nosotros.
Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 21 de julio de 2014

Pío de Pietrelcina

Francesco era un niño pensativo y dócil. A cinco años de edad, dijo que ya se le había prometido fidelidad a San Franciso de Asís; a nueve años su Madre decubrió que había sido intentando dormir sobre el suelo duro y frio, con una piedra por almohada. Cuando era niño, se había puesto un acto reflejo por Francesco, en la presencia de niñas, controlar los ojos recatadamente, mantener la cabeza poco inclinada, portarse muy reservado, y evitar darles demasiadas confianzas a ellas. Cada noche la familia de Padre Pio rezaba el rosario juntos. El Rosario tenía un lugar especial en su casa. Se podría sacrificar otras cosas en su casa, pero no el Rosario.

Oración

Bienaventurado P. Pio, testigo de fe y de amor. Admiramos tu vida como fraile Capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos "Un crucificado sin Cruz".
El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón.
Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros.
Queremos contar con tu ayuda. Ruega por nosotros.
Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Pío dijo:

El Padre Pío dijo en cierta ocasión: «Yo quiero ser solamente un pobre fraile que ora». Y este deseo no quedó en meras palabras. El padre Fernando de Riese Pio X, en su biografía “Padre Pío de Pietrelcina - Un crucificado sin cruz”, escribe: «En su reclinatorio o en el altar, en la iglesia o en la celda, caminando por los claustros o por los senderos del huerto de los capuchinos, con las manos recogidas o desgranando el rosario, su mundo es Dios... Su vida es, sobre todo, vida de oración, de coloquio ininterrumpido, dulce y obstinado, con Dios. La oración le absorbe todo su tiempo». Y unas líneas más adelante: «En las tentaciones, reza; en los meses de total segregación, desde el 11 de junio de 1931 al 16 de julio de 1933, reza; en las alegrías, reza; en las experiencias extraordinarias, reza; en los momentos dramáticos, reza; en las enfermedades, reza; en la programación de sus iniciativas, reza»

Pio De-pietrelcina con Francisco Forgione:

Del Padre Pío se ha escrito: «El Padre Pío es un hombre hecho oración; es la definición que mejor le corresponde, como al seráfico Padre»; y fueron muchos los que aprendieron de él la difícil e importante práctica de la oración.